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Diario Uno - Perú

Australia (Santiago La Rosa, 2016)

Por Luis Dapelo

25/9/2016

En estos últimos tiempos, numerosas “óperas primas” dan que hablar en América Latina, pues apuestan por un nuevo lenguaje. Se trata de un abanico de novelas que no sólo cuentan historias locales, sino que también narran lo global. La deslocalización, lo extraterritorial, el hecho de trascender las fronteras son quizás uno de los atractivos de esta narrativa reciente. En Argentina, entre los debuts más interesantes, está el de Santiago La Rosa (Buenos Aires, 1987), que llega a la escena literaria con la novela Australia (Metalúcida, 2016), una obra que trata la emigración, y en particular la emigración económica argentina tras el descalabro del 2001. Una pareja, el protagonista y su mujer, se instala en Australia para iniciar una nueva vida. La mujer desea la maternidad y recurre a los servicios de la mejor clínica especializada en fertilidad. El embarazo desencadena la crisis de la pareja y agudiza un deseo de evasión en el protagonista, que vive una suerte de existencia paralela como posible mecanismo de defensa ante su propia realidad. Los hechos narrados están comprimidos en un espacio de tiempo muy reducido. Este marco evidencia el buen pulso de La Rosa, que logra mantener un alto nivel de tensión y de atención con un equilibrado manejo de los materiales. El ritmo que imprime a la historia es vertiginoso, intenso, como la avidez devoradora del “espíritu de la época”. Y ese ritmo tiene que ver también con el estilo, donde se percibe la sobriedad de un castellano “contaminado” por frases y palabras en inglés, por, quizás, un nuevo “mestizaje” lingüístico. Por otra parte, la novela es una indagación de la relación distorsionada del cuerpo y el mercado. Relación ésta, exacerbada por la obsesión del lucro a toda costa. El embarazo de la mujer es un “caso de estudio”, generador de ganancias, y es objeto de una sobreexposición mediática. Asistimos, pues, a la espectacularización morbosa de un hecho común y cotidiano, que se empuja como “visible”, como si ésta fuera la condición indispensable para subrayar su existencia. Esto impacta, del mismo modo que ver cómo las personas, instrumentos de producción del capital, no pueden eximirse de la telaraña, de su lógica implacable.

 

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Australia (Santiago La Rosa, 2016)